La historiografía de la generación del 50


por Mercedes Carrero Morales

generación 50La historiografía es el estudio de los relatos, hechos, datos o sucesos de la historia. Según el Dr. Mario Cancel “la Historiografía se ocupa de estudiar la forma en que se articulan los relatos y las narraciones, lo mismo en el territorio de la historia oral, como en el de la historia escrita.”[1] La historiografía no es igual que la historia, pero sí se relaciona a varias funciones que lleva a cabo un historiador y un investigador. Además, se puede asociar con las teorías de la historia.[2] Para muchos, la historia se considera una ciencia que pertenece a las ciencias sociales o las humanidades. La historia es el estudio de los sucesos del pasado teniendo en cuenta protagonistas, espacio y un tiempo determinado. Es también, todo lo que sucede en el presente.[3] La historia de Puerto Rico la podemos dividir en etapas o generaciones. Estas generaciones irían desde la llegada del europeo hasta nuestros días. Al referirnos a la generación del 50, pensamos más en el área de la literatura que en la historia, y es que ambas disciplinas suelen ir de la mano.

Pero podemos definir la historiografía puertorriqueña como el estudio de los relatos escritos y orales de toda nuestra Isla, y sus protagonistas; que en este caso nos concentraremos en la generación del 50. Esta generación tuvo como antecesores a Salvador Brau, Cayetano Coll y Toste, José Julián Acosta, entre otros.

[1] Mario R. Cancel Sepúlveda, (20 de febrero de 2016).¿Qué es la Historiografía? (20 de agosto de 2013). http://mariocancel.wordpress.com/2013/08/20/que-es-historiografia/

[2] Ibíd, p 1-2.

[3] Gervasio Luis García. Armar la historia. La tesis en la región menos transparente y otros ensayos. (San Juan: Ediciones Huracán, 1989), p 21.

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Historia y Medioambiental; aproximaciones historiográficas al estudio de la historia ambiental en Puerto Rico


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por: Jorge Nieves Rivera

La escuela de los Annales en Francia desarrolló diversos enfoques para estudiar y analizar la historia como disciplina. Uno de los nuevos enfoques que nacieron durante este periodo lo fue el ambiental. Sin embargo, no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que el tema de naturaleza-sociedad (ambiente), se convirtió en un objeto de estudio por los historiadores en diferentes países. En Puerto Rico, diferentes investigadores locales han aplicado el método de historia ambiental para explicar diversas teorías. Este ensayo pretende ser una primera aproximación historiográfica al estudio de la historia ambiental en Puerto Rico.

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Al Son de Ritmos Tropicales la Revolución Cultural Mundial en el Caribe- Sociedad Civil y Género


ritmo

por: Wanda Monteverde Acosta

La conformación de las identidades socio-culturales ha estado entre los caribeños indisolublemente vinculada al desarrollo de nuestras formas de expresión y comunicación sonoras. En sentido figurado, podríamos decir que, a partir de la década del 70 del Siglo XX, en el Caribe se ha estado desarrollando al son de ritmos tropicales caribeños los procesos de la Revolución Cultural. La Revolución Cultural implica acercarse a los diversos ritmos de manifestaciones en contra del poder y el reclamo de unos espacios para la democracia y la igualdad de género. Cada uno de los actores de la Revolución Cultural establecieron y marcaron su propio ritmo a la apertura de cambios para la transformación cultural, política, social, y económica. Cada ritmo, (procesos) que más adelante serán explicados detalladamente, tienen el propósito de conocer los procesos que se llevaron a cabo en el Caribe para la segunda mitad del Siglo XX y quiénes fueron los protagonistas que abrieron paso a esta Revolución Cultural.

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América Latina: entre la reforma y la revolución


por: Ángel M. Rivera Rivera

reforma y revolución

Siendo la hegemonía un proceso mediante el cual las clases dominadas asimilan la ideología de la clase dominante, en la sociedad afectada toda ella hace suyos la moral, los valores, los logos y el respeto a las instituciones burguesas. Sin embargo, esto no significa que haya coincidencia absoluta con los valores de la hegemonía. Esta no es incompatible con la existencia de conflictos e inconformidades. Pero estos no se canalizan en la hegemonía con la revolución ni sustitución radical del sistema. Estos conflictos se canalizan a través del posibilismo, el fabianismo1, el reformismo, el revisionismo y la socialdemocracia.

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La fiebre de cambio: la revolución cultural mundial, su efecto sobre el Caribe y Puerto Rico en los años sesenta y parte de los setenta, en el marco de la Guerra Fría, el neoconservadurismo y la Nueva Izquierda


por: Teresa López Martínez

revolución cultural

Originalmente, el término revolución cultural definió el proceso de eliminación del analfabetismo y de promoción de la enseñanza promovido por Lenin en la Unión Soviética de 1920 a 1930.[1] Más tarde, fue tomado por el teórico marxista Antonio Gramsci para describir el proceso por el cual se transformaría radicalmente el pensamiento de la sociedad, antes de que el comunismo fuera implantado (Flores, s.f.). Se llamó también revolución cultural al movimiento impulsado por Mao Tse-tung en China en los años sesenta para eliminar todo vestigio de cultura burguesa aún persistente (Borla, s.f.).

En su sentido de tendencia antiburguesa, anticonvencional y antiimperialista, el término revolución cultural se le adjudicó a las corrientes derivadas de la Nueva Izquierda y la contracultura que se manifestaron en distintas partes del mundo occidental. Ambas corrientes aglutinaron un conjunto de eventos que ocurrieron mayormente durante la década del sesenta del siglo XX, momento de aceleración sin igual bajo la “sombra del hongo atómico”.[2] Igualmente, supusieron la radicalización de sectores marginales u oprimidos de la sociedad cuyas voces se alzaron contra el establishment.
La existencia de una revolución cultural mundial ha motivado a algunos historiadores a plantear la posibilidad de que algo similar sucedió en el Caribe. El siguiente trabajo explora las posibles formas que tomó esta revolución en dicha región, al igual que en la isla de Puerto Rico.

[1] Sobre esto dice Rodrigo Borla: ”… en función del viejo concepto leninista de que es necesario cambiar la percepción de los hombres y de los pueblos sobre las situaciones injustas en la organización social a fin de generar en su ánimo las condiciones subjetivas de la revolución (s.f., “Revolución cultural”).

[2] Así le llama Angélica Peregrina (2014).

 

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Historiografía Puertorriqueña y Caribeña


por Ferdinand Álvarez Rivera

En este ensayo se trabajaron diferentes descripciones de la Isla de Puerto Rico desde su descubrimiento y colonización hasta 1808. Son varios siglos los que pasan y en estos escritos podemos apreciar los distintos cambios ocurridos en la Isla y las opiniones de sus redactores. Datos sobre la conquista, la desaparición de los naturales, la entrada de la esclavitud y como comenzó el mestizaje hasta nacer del puertorriqueño o criollo como grupo étnico. Compararemos los diferentes puntos de vistas, ya que algunos fueron extranjeros, otros peninsulares y los ya nacionales o nacidos en Borinquén.

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Francisco Rodríguez López y Juan B. Huyke: un prólogo y dos cuentos


por: Francisco Pagán Oliveras

En 1926, los Cuentos de Puerto Rico de Juan B. Huyke fueron prologados por el educador Francisco Rodríguez López, ambos puertorriqueños partícipes, a su entender, del proceso progresista estadounidense. Tanto en el prólogo de Rodríguez López como en los cuentos de Huyke, se estrena un lenguaje de doble lealtad entre el suelo patrio y las instituciones estadounidenses. Americanidad y progreso son descritos como una singularidad a la que la puertorriqueñidad debiera aspirar sin que eso significara una contrariedad a los principios y valores que la definen. El carácter providencialista que permea las lecturas presenta al progreso americanista como un hecho concluyente al proceso de eclosión cultural iniciado desde el encuentro de Cristóbal Colón con las Antillas. Puerto Rico y los Estados Unidos se interpretarán hermanados por un mismo destino en estas lecturas a pesar de la valoración de nuestras singularidades culturales.

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